Teoría del color. Tetracromía


Del estudio de las fuentes antiguas se desprende que en la pintura griega se utilizaban unicamente cuatro colores, pero esta información contrasta con los datos arqueológicos conocidos que limitan el alcance la tetracromía. Incluso las propias fuentes documentales en ocasiones se contradicen en el sentido que dan a la tetracromía. Plinio y Cicerón coinciden en que cuatro colores fueron los utilizados en la cultura clásica griega. Plinio los enumera: el blanco (albis), el amarillo (silaciis), el rojo (rubris) y el negro (nigris). Esta tetracromía ignora el color azul, con lo que lleva hacia una pintura en tonos terrosos y cálidos.

Sin embargo Pausanias al describir una pintura en Delfos (descenso a Hades) describe un demonio mostrando los dientes de color azul. Es posible que el negro se tratara de un azul oscuro por que el negro puro carece de espacio y porque la ausencia del color azul resulta extraña.

En cualquier caso la tetracromía, los cuatro colores, entrarían en relación con un orden cromático ligado a los cuatro elementos básicos del cosmos, el arte es mímesis del cosmos y esto nos llevaría hacia una "metafísica del color" de la misma manera que la teoría de la proporción nos llevaba a una "metafísica de la forma".

En cuanto a la época, Plinio sitúa la tetracromía como propia del siglo IV a.c. mientras que Cicerón la coloca en el siglo V a.c. En cualquier caso parece más lógico que la tetracromía, como recurso imitativo, sea más propia del s.V a.c. y que en el siglo IV tendencias más naturalistas avanzaran hacia una paleta más variada. Además si la tetracromía es "metafísica" también encajaría mejor en el siglo V que en el IV.

La pintura en el Arte Griego

El origen de la pintura griega está en el teatro. La perspectiva se concibe como la representación de los cuerpos en el espacio escénico. Podemos hacernos una imagen detallada de cómo fueron los decorados teatrales a través de la pintura pompeyana que en la decoración de salas reproduce estructuras de origen teatral, hecho que se confirma si son comparadas con las descripciones de Vitruvio acerca del teatro griego. Las tragedias griegas exigían un decorado grandioso y trágico en un entorno palaciego.

El paisaje en el mundo antiguo es móvil y cambiante y se articula en torno a la figura humana. El cuerpo humano se basta para engendrar y organizar un espacio en torno a sí. Los griegos hicieron del cuerpo humano la medida del espacio de tal manera que el espacio es la medida entre los cuerpos y el resultado del movimiento de los cuerpos. Son las actitudes no estáticas las que producen espacios y para ello es necesario que los cuerpos estén bien representados para permitir la impresión de movimiento y cualquier imperfección en el cuerpo es percibida también en el espacio. La figura humana da forma al espacio circundante. Es el propio cuerpo el que forma el espacio.

El arte es un juego de cuerpos dejando espacios y el espacio entre estos está en relación con el espacio entre las columnas de los templos. La columna es metáfora del cuerpo humano, armonía , equilibrio y proporción.